honrar a los padres

Órdenes del amor: Honrar a los padres

Recientemente descubrí que existe una marca de vino que lleva mi primer apellido, Valent. Mi relación con este nombre ha sido conflictiva. Ya de pequeña tuve que soportar algunas burlas que hacían algunos niños en clase, porque Valent significa “valiente” en catalán. Crecí deseando en secreto cambiarme el apellido. Lo detestaba. Parecía que debía hacer honor a dicho adjetivo de alguna extraña manera y me avergonzaba de él.
 
Años más tarde pude tirar del hilo y descubrir qué se escondía detrás de esos sentimientos. Los Valent representaban a mi padre y a sus padres, es decir, mis abuelos. A esta rama de mi árbol genealógico le atribuía cualidades “negativas”, según mis creencias (por eso las comillas). Me gustaba más lo que representaba para mí la familia Costa, por parte de mi madre, con quién siempre he tenido una relación más cercana. Con el tiempo, tras atisbar y poner comprensión al sufrimiento y a las historias personales que forjarían el carácter más bien bien gris de los Valent pude dejar de rechazarlos y tomarlos con respeto, amor, a la vez que reapoderarme de mi apellido.
 
Dice Bert Hellinger: “Honrar a los padres significa tomarlos tales como son, y honrar la vida significa tomarla y amarla tal como es: con el principio y el final, con la salud y la enfermedad, con la inocencia y la culpa.” Cuando te quedas anclada en el dolor o el resentimiento hacia tus papás es probable que pierdas la conexión con la vida y comiences a proyectar en las relaciones con los demás tu herida infantil. Es un clásico ponerte a exigir a tu pareja todo el amor y la atención que no recibiste de tus padres como un pozo sin fondo. Ése no es el camino para saciar tu agujero interno, tu sensación de vacío.

La felicidad no es un estado permanente pero una puede estar en paz con la vida y sentirse plena. Para eso es necesario dejar de mirar a los padres por encima del hombro por lo que no nos dieron y comenzar a asumir nuestras responsabilidades como adultas, cosa que nos empodera y mejora nuestra autoestima.

(P.D. Me encanta la etiqueta)

 

Si tus relaciones no funcionan, puedes seguir igual o ponerle remedio, escríbeme sin compromiso.

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