Los misterios del alma humana siempre me han interesado. De pequeña ya observaba las reacciones de los adultos queriendo saber. Comprenderme y comprender al otro. Ayudar.

En mi familia mi buena predisposición desde chiquitita para escuchar y empatizar con el dolor de mis seres queridos me colocó bien temprano en un rol de “mediadora de pequeños conflictos”.

Un fuerte anhelo de contribuir a ampliar la conciencia del ser humano y a denunciar las injusticias sociales me llevó a estudiar Periodismo y a trabajar como reportera muchos años. Me sentía feliz. Sin embargo, periódicamente me asaltaba una sensación de vacío interior, que no me atrevía a explorar, y del que huía aterrorizada. Y el vacío, el sin sentido, volvía a presentarse cuando menos lo esperaba. Una y otra vez.

A pesar de esto, no acudí a terapia. Lo que me llevo a mi primera sesión, hace unos diez años, fue una relación amorosa tormentosa. La Gestalt me dio las herramientas y sobre todo la fortaleza necesaria para romper con unos patrones repetitivos que me hacían sufrir. Y el interés por conocerme más, respetarme más y quererme más, fue creciendo a la vez que recogía los frutos de mi proceso personal.

Mi alma buscadora y mi necesidad de permitirme "ser" me llevó a estudiar la formación de esta terapia humanista en la Escuela Gestalt Barcelona. A pesar de que mi espíritu viajero me ha llevado a recorrer medio mundo, éste ha sido, sin duda, el viaje de mi vida, un auténtico "renacer". Abrazarme con mis luces y mis sombras y respetar mi esencia me ha dado mucha paz.

Mi proceso personal con la Gestalt ha ido acompañado de la mano de otra gran maestra para mí: la danza. Bailar es mi espejo. ¿Cómo se mueve mi cuerpo ahora, qué sensaciones tengo, qué siento, qué pienso? Estar en movimiento, y en contacto con mi cuerpo, me arraiga al tiempo presente, al aquí y al ahora, y calma mi mente. La expresión artística alimenta mi alma y me da alas para volar. Mi interés por la dimensión corpórea me ha llevado también a estudiar Psicoterapia Corporal Integradora Humanista en el Instituto Eric Fromm. Actualmente también soy miembro del equipo de supervisión de Jaume Cardona, codirector de la escuela Gestalt Barcelona.

Decidí emprender el camino como terapeuta movida por el mismo anhelo profundo de contribuir a ampliar conciencia. El reencuentro con uno mismo es un regalo valioso que quiero compartir. Me siento inmensamente agradecida de acompañar a otro ser en su apasionante proceso de autoconocimiento y transformación personal. Las respuestas las tienen los propios pacientes. Yo me limito a ayudarles en su propia búsqueda.

El objetivo de esta web es acercaros a esta manera de vivir más genuina, coherente, en definitiva, más"gestáltica". Aprender, descubrir, experimentar, comprender y compartir es lo que me mueve en muchos niveles y esto es un pequeño reflejo.

¡Bienvenidos!

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